¿Cómo cuidar a su bebé en Verano?

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Durante los meses de verano hay que tomar ciertas precausiones con los bebés para que el calor no los afecte.

En el verano, los bebés están más expuestos al sol y por ende al calor, con el consiguiente aumento de la sudoración. Es conveniente tener en cuenta que sólo son necesarios de 5 a 10 minutos de exposición diaria al sol para sintetizar la vitamina D necesaria para el crecimiento y la prevención del raquitismo. En bebés de menos de seis meses no se recomienda la exposición directa al sol, ya que el niño podría sufrir eventuales quemaduras y golpes de calor.

A partir de los seis meses de vida se deberán usar bloqueador solar.  El bloqueador debe distribuirse en todo el cuerpo del bebé, incluidas cara y orejas, media hora antes de exponerlo al sol. Se deberá reponer cada dos horas o cada vez que el niño se moje, tanto en pileta, río o mar. Los horarios aconsejables para la exposición al sol son antes de las 11:00 y después de las 15:30hs. Es decir, hay que evitar la exposición directa en horas del mediodía, ya que la radiación es sumamente alta debido a que la inclinación del sol en esos momentos es prácticamente vertical.

Tener en cuenta que no es conveniente para el bebé pasar todo el día en la playa, a pesar de contar con carpa o sombrilla. Debés elegir el horario más conveniente para tu bebé. Se debe tener en cuenta que, según mediciones efectuadas últimamente, entre los meses de septiembre y marzo, nuestro país está sometido a niveles de radiación ultravioleta con niveles de intensidad.

Consejos para administrar el tiempo y ser una madre trabajadora

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Las madres trabajadoras tenemos una tarea muy difícil, pero sabemos que todo esfuerzo es por nuestros hijos y será recompensado con sus logros y sueños.

Ser mamá es uno de los trabajados que todas las mujeres amamos y uno de los más difíciles. Pero que ocurre cuando debemos trabajar en una oficina u otro lugar por diferentes motivos. ¿Es posible conciliar el trabajo con la familia? Ser una mamá que trabaja no es sencillo, pero tampoco debe preocuparnos. A continuación algunos consejos para saber administrar nuestro tiempo.

1.- Tómalo con calma

Despertar y recordar todo lo que te espera en el día, puede crearte un nivel de desesperación y estrés muy alto. Toma las cosas con calma, al despertar respira profundo y prepárate para hacer todos tus deberes. Lo ideal es preparar la ropa y la comida, la noche previa.

2.- Sé organizada

Anota todo lo que harás en el día y colócalo en un lugar visible. Dependiendo la edad de los niños, podrías dejarle algunas responsabilidades. Poco a poco notarás que van adquiriendo mayor responsabilidad al respecto.

3.- Compagina los tiempos

Cuando una madre trabaja todo el día, es posible que necesites que alguien cuide a los niños. Sin embargo, no todas nuestras amigas pueden ayudarnos, por eso es recomendable llevarlos a realizar alguna actividad extracurricular que a ellos les guste.

Cómo preparar la comida de tu bebé

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Primero lávate las manos y lava las frutas y verduras, así como todos los recipientes y utensilios que vas a utilizar.

Todas las verduras (y las frutas como las manzanas y ciruelas pasas, que necesitan suavizarse) deben cocerse antes de molerlas o hacerlas puré. Para conservar las vitaminas y los minerales, hornea, hierve o cocina al vapor las frutas o verduras hasta que estén blandas. Si las hierves, usa tan poca agua como sea posible y agrega un poco de ese líquido a la comida de tu bebé al machacarla (o añade las frutas o verduras al caldo de la sopa de tu familia).

Pela y quítale las semillas a las frutas o verduras si es necesario. A algunas de éstas no necesitarás agregarles nada de líquido al prepararlas. Simplemente las puedes moler, añadir uno o dos condimentos y servirlas. Otras necesitarán un poco de líquido, tal vez quieras añadirles una cantidad pequeña de leche materna, leche de fórmula o agua, al molerlas o hacerlas puré para lograr la consistencia que deseas.

Al irse adaptando tu pequeño a los alimentos sólidos, podrás añadir menos líquido. Si la fruta tiene semillas, cuélala antes de dársela a tu bebé.

Los granos, como la quinua, el arroz o el mijo, también pueden molerse en un molinillo para alimentos. Cocínalos antes según las instrucciones del paquete. Para los bebés más grandes, los granos integrales son alimentos fabulosos porque los pueden agarrar con los dedos.

Para preparar pollo y carne, quítales la piel y la grasa antes de cocinarlos. Luego muele la carne cocida en una licuadora o en un molinillo con un poco de líquido. Para bebés mayores puedes cortar trocitos muy pequeños.

Si todo esto se te hace mucho trabajo, recuerda que “la comida de bebé hecha en casa” puede ser la misma con la que alimentas al resto de la familia. Es una vieja costumbre que vale la pena revivirla. Sólo usa el molino u otro aparato para hacer puré, licuar o moler algo de la misma comida que tu familia tiene para la cena.

Por ejemplo, las sopas y guisos pueden ser preparadas para alimentar a tu bebé. Lo mismo sucede con las comidas más saludables que tu familia consuma. Guarda en los envases vacíos de comida para bebé, lo que te queda extra. ¡Así tendrás su comidita lista para el día siguiente!

5 consejos para mamás primerizas

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Durante el embarazo te informaste sobre cómo ser mamá, leíste, compartiste experiencias, sigues los consejos de la abuela, etc. Sin embargo, la realidad es otra y puede resultar muy difícil adaptarte a tu nueva vida

1. Pide ayuda: No dudes en pedir ayuda a tu familia, sobre todo a tu pareja. Seguro están dispuestos a ayudarte en las labores del hogar y con el cuidado del bebé.

2. Duerme: Aunque esto parezca imposible, aprovecha los momentos en los que tu bebé duerme para que puedas descansar. Recuerda que lo más importante es tu recuperación.

3. Evita las visitas: A pesar de que todo mundo quiera conocer al nuevo integrante de la familia, lo mejor es restringir las visitas, sobre todo las primeras semanas que es un tiempo de ajuste y además estarás agotada.

4. Cocina platillos sencillos: Tu tiempo se reducirá a sólo cuidar a tu bebé, no te compliques, puedes hacer ensaladas, sándwiches o pedir a domicilio. Esto no quiere decir que comerás pizza todos los días, opta por las opciones más saludables.

5. Es normal sentirte triste: Debido a los cambios hormonales, tu humor puede ser muy variado, sobre todo las primeras semanas después del parto. ¡No te alarmes! Si después de este tiempo te sigues sintiendo de esta forma, acude a un especialista.

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